10 errores que cometemos al orar

10 errores que cometemos al orar

La oración es parte de la vida de todo cristiano. Es importante practicarla todos los días, y de esta manera, desarrollar y experimentar intimidad con Dios. Aunque parece imposible fallar en este tema, hay errores que se cometen al momento de orar; los cuales impiden la comunicación con Dios. Estos son algunas de esas equivocaciones:

1. No conocer a Dios.

Creer en Dios no es suficiente. Santiago 2:19 (NVI) dice: “¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan.” Una cosa es creer en Dios, y otra muy diferente es conocerlo. Cuando uno ora sin tener una relación cercana con Dios, no sabe realmente a quién le está hablando. El peor error que podemos cometer es querer conversar con un Dios del cual desconocemos. Si en verdad queremos hablar con Él mediante la oración, primero debemos conocerlo a través de la lectura y estudio de la Biblia. La oración y la lectura van de la mano, y no se puede practicar el primero sin el segundo.

2. No pedir por la voluntad de Dios.

Isaías 55:8-9 (PDT), El Señor dice: Mis pensamientos no son como los de ustedes, ni tampoco mi manera de obrar. Porque así como el cielo está tan arriba de la tierra, de igual manera mi manera de obrar es tan diferente a la de ustedes. Mis pensamientos son más altos que los suyos.” Si los pensamientos de Dios son de esa magnitud, no hay manera de que podamos conocerlo por completo. Nuestra capacidad de entendimiento tiene un límite, pero el de Dios es infinito. Cuando oramos y pedimos por lo que nosotros queremos, estamos suplicando por algo dentro de nuestras limitaciones. En ese caso, ¿acaso no es mejor dejar que decida quien lo conoce todo? Dios sabe qué nos conviene y qué no. Cuando insistimos en pedir en base a nuestros deseos, estamos quitándole la autoridad y respeto que Dios se merece.

3. Tener motivos incorrectos.

Una forma de poner nuestra motivación a prueba es preguntarnos, ¿por qué oro de la forma que lo hago? Santiago 4:2-3 (PDT) dice: Ustedes desean las cosas pero no las consiguen. Su envidiapuede llegar hasta el extremo de matar y aun así no consiguen lo que quieren. Por eso discuten y pelean. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios. Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razón por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres.” Si la oración no nos insta a revelar las verdaderas intenciones de nuestro corazón ante Dios, entonces no estamos orando de la manera apropiada.

4. Pedir pero no agradecer.

En Lucas 17:11-19 encontramos la historia de diez hombres que fueron sanados por Jesús, pero que solo uno fue agradecido. A menudo cometemos la equivocación de darle mayor importancia a las peticiones que al agradecimientoFilipenses 4:6 (DHH) dice: No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también.” Ese versículo nos recuerda que así como pedimos, debemos ser agradecidos con Dios. Es más, en 1 Tesalonicenses 5:18 (TLA) dice: Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son.” Esto quiere decir que incluso cuando no obtengamos la respuesta que esperamos de Dios, o cuando las cosas no están bien, debemos ser agradecidos.

5. Ser orgulloso.

Lucas 18:10-14 nos relata una historia en la cual el orgullo es un impedimento para que nuestra oración llegue a Dios. En el versículo 14 (PDT) dice que el hombre que oró con humildad “…se fue a su casa aprobado por Dios pero el otro no, porque el que se cree mucho será humillado, pero el que se humilla recibirá honor”. La oración no es para justificar nuestros pecados, sino para confesarlos; tampoco sirve para creernos superiores que los demás, sino para humillarnos.

6. No querer obedecer.

La oración debe ir de la mano con la obediencia, pues es una forma de demostrar amor a Dios. 1 Juan 5:3 (TLA) dice: Nosotros demostramos que amamos a Dios cuando obedecemos sus mandamientos; y obedecerlos no es difícil.” Una manera errónea de orar es pedir algo que sabemos que va en contra de sus mandamientos. Si en la Biblia estipula una cosa, pero nosotros nos empeñamos en orar para no cumplir ese mandato, estamos siendo desobedientes.

7. No tener fe.

Orar sin convicción es como asistir a una reunión solo por compromiso. Marcos 11:24 (NBLH) dice: Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.” Muchas personas oran para probar si realmente funciona y no tienen fe en sus propias palabras. Nuestra actitud y disposición cuenta al momento de orar. Si no tenemos la confianza de que Dios cumplirá nuestras peticiones de acuerdo a su voluntad, entonces no esperemos ninguna respuesta.

8. Orar pero no querer actuar.

A veces oramos por cuestiones que esperamos que se solucionen de inmediato, pero no queremos actuar. Pedimos por la restauración de nuestros hogares, pero no hacemos nada por promover la reconciliación y la paz. Oramos para tener buenas calificaciones, pero no queremos estudiar. Nuestra oración debe ser con fe y esa fe debe ser plasmada en la acción (Santiago 2:14-17).

9. Orar en contra de alguien.

Puede parecer absurdo, pero hay personas que oran para que Dios favorezca a uno y perjudique a otro. Esta práctica no solo es antibíblica, sino demuestra que esa persona no conoce a Dios de corazón y que no ha producido ningún cambio en su forma de pensar. Dios es amor y espera que demostremos el amor que nos da por medio de nuestras acciones. Así como lo señala Juan 13:34-35 (PDT), Les estoy dando un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ámense tal como yo los amé. Todo el mundo se va a dar cuenta de que ustedes son mis seguidores si se aman los unos a los otros.”

10. No orar.

Muchos se confían en que otros oran por ellos y ya no oran por su cuenta. La Biblia resalta la importancia de orar los unos por los otros (Santiago 5:16; Gálatas 6:2; Mateo 18:19), pero también debemos tener en cuenta de que la relación con Dios es personal. Nadie puede orar a nuestra cuenta y pedir de acuerdo a lo que pensamos. Los únicos que pueden expresar con precisión las palabras que se quieren decir a Dios, somos nosotros mismos. La oración de apoyo de los demás es exactamente solo eso: un apoyo, pero no es un sustituto para la oración personal.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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