Como orar efectivamente

Como orar efectivamente

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mí nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13).6

¿Le gustaría hablar con el presidente de la República, o con otra persona famosa del Jet Set? O mejor aún ¿Le gustaría tener alguno de ellos en su propia casa? Esto sería más que imposible para muchos. Pero usted puede hablar con alguien más importante que cualquiera de estas personas. Además de esto puede tenerle en su hogar.

Tal vez ya ha deducido que estamos hablando de Dios, nuestro Padre Celestial. Sí, es cierto que quiere que todos nos comuniquemos con él. Sin duda muchos conocen la palabra ‘oración’. Pueda que ya lo haya hecho muchas veces debido a las circunstancias en las que está viviendo, pero ¿cómo le fue? Quizás quedó con dudas. Si eso le pasó no sería extraño porque aun los apóstoles pidieron que Jesús les enseñara a orar.

Al orar, muchos salen decepcionados porque creen que no hablan con nadie. Esto no debería de ser así, no se desanime, la verdad es que la Biblia nos asegura que Dios oye la oración sincera, dondequiera que uno esté o cualquiera que sea la hora. En la Biblia leemos: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”1 (1 Juan 5: 14).

Posiblemente usted se ha preguntado, ¿A quién debo orar? Si usted fuera padre de familia, y su hijo necesitara algo, ¿De quién desearía que su hijo pidiera el favor? Le gustaría que lo pidiera a usted, ¿verdad? Bueno, Dios así lo quiere también. El perdón de los pecados y la esperanza de vida eterna. Debemos hacer nuestras peticiones a él. Una vez Jesús dijo: “Ora a tu Padre” (Mateo 6:9). La Biblia nos muestra que debemos orar directamente con el Padre Celestial.

Unos dicen, ‘pero no se que palabras usar cuando me dirijo a Dios’. Tal vez decimos esto porque pensamos que es necesario usar un vocabulario especial para que Dios nos oiga. La verdad es que las Sagradas Escrituras nos dan varios ejemplos de oraciones que son breves y sencillas como modelos. Por ejemplo, un hombre pecador oro diciendo: ‘Dios se propicio a mi pecador’ (Lucas 18:13). Otro pecador en las últimas dijo: ‘Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino’ (Lucas 23:42).

Hay quienes se han sentido frustrados porque han pedido algo a Dios y no la han recibido. Ellos le echan la culpa a Dios y manifiestan por eso que Dios no existe. Pero ¡Espérese! ¿Qué fue lo que pidieron? Muchas veces pedimos cosas que nos causarían daño. Esto es porque nuestro pensamiento es limitado, y solamente vemos lo que queremos para el día de hoy.

¿Cómo debemos orar? Sobre todo debemos humillarnos delante del Dios Todopoderoso.1 El merece nuestro respeto y agradecimiento, puesto que es por su favor que podemos entrar en su presencia. Al orar debemos entregarnos a él para servirle con todo el corazón. Hable usted mi querido peregrino directamente, con franqueza y sinceridad con Dios, diciéndole todo lo que siente y necesita. Dele gracias al Señor por oír su petición y dígale que si es su voluntad puede responderle, ya que el sabe que es lo que nos conviene y que no. Debemos orar solamente en el nombre de Jesús, porque el dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mí nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

Ore frecuentemente. Al hacer esto en la manera que enseña la Biblia, usted conocerá mejor a Dios. Si usted tiene una Biblia, siga estudiando éste tema importante en ella. Puede empezar con Mateo 6:5-13 y 7:7-11. Recuerde que Dios tiene abierta su oficina las veinte cuatro horas, no tiene secretaria que le diga que lo va a atender más tarde porque está ocupado, ni le toca hacer fila para que pueda ser escuchado, nada por el estilo, él es el Rey del universo y está atento siempre para escucharlo si realmente quiere hablar con él. No deje de comunicarse con el cielo, tarde que temprano tendrás las bendiciones más ricas por parte de esa divina comunicación. Dios te bendiga.

 

JHernán Gutiérrez

Comunicador Social y Periodista. Director del equipo de Celestial Stereo. Apasionado con las misiones. “Disfruto cada momento cerca de Dios, mi familia y me considero un soñador empedernido”

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