CONFIANDO EN DIOS COMO VERDADERO REFUGIO

CONFIANDO EN DIOS COMO VERDADERO REFUGIO

Salmos 91:14  Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

 

Pase lo que pase, nada dañará al creyente, aunque se desaten problemas y aflicciones, no será para dañarlo, sino para su bien, aunque momentáneamente no sean causa de gozo sino de tristeza. Quienes conocen rectamente a Dios depositarán su amor en Él. Orando le invocan constantemente. Su promesa es que, a su debido tiempo, librará al creyente de la dificultad y, mientras tanto, está con él en la tribulación.

 

El Señor administrará todas sus preocupaciones mundanas y preservará su vida en la tierra, en tanto cuanto sea bueno para él. Para animarse en esto, mira a Jesús. Vivirá lo suficiente hasta que haya acabado la obra para la cual fue enviado a este mundo, y esté listo para el cielo. ¿Quién desearía vivir un día más de lo que Dios tenga establecido para hacer alguna obra sea por Él o en Él? Un hombre puede morir joven, pero estar satisfecho con su vida. Pero el impío no está satisfecho ni siquiera con una vida larga. El conflicto del creyente termina en el largo plazo; ha terminado para siempre con los problemas, el pecado y la tentación.

 

Dios es nuestra protección, un refugio cuando tenemos miedo. La fe del escritor, en el Dios todopoderoso como protector, lo sacaría airoso de todos los peligros y temores de la vida. Esto debe ser un ejemplo también para nuestra confianza: cambiar todos nuestros temores por la fe en Dios, sin importar qué tipo de temor sea. Para hacerlo debemos “habitar” y “morar” con El. Al encomendarnos a su protección y al prometerle nuestra devoción diaria, estaremos seguros.

 

Una de las funciones de los ángeles es cuidar a los creyentes. Aun cuando no hay indicios de que se asigne un ángel a cada creyente, existen ejemplos de ángeles guardianes en la Biblia. Los ángeles también pueden ser mensajeros de Dios. No son visibles, excepto en ocasiones especiales, satanás tentó a Jesús, conforta saber que Dios nos vela aun en tiempos de gran estrés y temor.

 

Algunos peligros nos acechan, algunos nos sorprenden insidiosamente; algunos son nuestros propios temores, reales o imaginarios, algunos reflejan hostilidad; otros, nuevamente, los encontramos en el camino de la vida. Así es la vida. Pero la fe sencilla nos coloca en una posición de fuerte defensa, el calor personal del cuidado divino, defensa prometida y una hueste de guardianes celestiales a cada paso del camino. La forma en que todo esto es declarado sirve en sí para afirmar nuestra condición protegida.

En estos versículos aparecen tres títulos que designan a Dios aparte de su nombre sagrado Jehová: Elyon (Altísimo), Shaddai (Omnipotente) y Elohim (que aquí significa “el Dios sublime”).

 

Omnipotente, Shadday. El Todopoderoso. Cuando aparece como El Shadday significa Dios Omnipotente. Este nombre figura cerca de 50 veces en el Antiguo Testamento. Fue el nombre mediante el cual se conoció a Dios entre los patriarcas. Algunos eruditos trazan su origen al verbo shadad  que significa “poderoso, inconquistable”. Otros relacionan su origen con la palabra acadia para “montaña”, que indica la grandeza, fortaleza o la sempiterna naturaleza de Dios. Otra explicación es que Shadday está compuesto de la partícula sheh (quien o cual) y day (suficiente). Por lo tanto, Sheh-day o Shadday es el Dios todo-suficiente, eternamente capaz de ser todo lo que su pueblo necesita.

 

Una promesa de protección divina para la salud, SANIDAD DIVINA, promete protección de las enfermedades como una bendición de la vida redimida. La palabra “plaga” (del hebreo nehgah  se utiliza para algo “infligido” sobre un cuerpo y en una época se refería específicamente a las “manchas de lepra”. Aquí se habla de una defensa permanente contra las enfermedades “infligidas”, pero a condición de que hagamos del Señor nuestro verdadero refugio y habitación.

Cuando hacemos de Dios nuestro refugio y habitación, al confiar en él, llevarle nuestras preocupaciones, temores, necesidades; cuando buscamos su orientación, invirtiendo tiempo para renovarnos en su presencia, amándole y caminando junto a él cada día, entramos a un refugio lleno de promesas de salud. Esta verdad nos salvaguarda contra el hacer de la oración por la sanidad un recurso de emergencia, como sucede con algunos, que acuden a ella sólo en caso de enfermedad. Busquemos el arrepentimiento y una renovada comunión con Dios y descubriremos su misericordia.

 

Este Salmo es uno de los más conocidos; es un salmo de confianza en un tiempo de peligro y de desafío contra los poderes malignos. Aunque no se sabe la fecha de su origen, nada en el Salmo excluye una fecha temprana.

 

“Aunque muchos hablan de la providencia de Dios y dicen creer que Dios cuida a los suyos, pocos están dispuestos a dejar su seguridad completamente a él.” Por cierto, los verbos habita y morará nos hablan de alguien que continúa en una relación estrecha con el Señor; es lo que dice Jesús: El que permanece en mí y yo en él…. Este es el que puede contar con las lindas promesas de este Salmo. Todo creyente en comunión con el Señor puede tomarlas como suyas. Dice Spurgeon: “Tomar una verdad general y hacerla nuestra por fe personal es la más alta sabiduría.”

 

Temor de espanto nocturno podría referirse a ataques de poderes malignos. Dice Spurgeon: “El que es Espíritu puede proteger contra los malos espíritus.”

 

Dios es poderoso para proteger a los suyos contra cualquier peligro; a la vez actúa con ternura.

 

Dios protege a los suyos todo el tiempo, contra toda tentación y ataque de Satanás (Calvino). No hay nada peor que una peste o plaga para la cual no se conozca cura. Para Dios hay cura y hay protección.

 

Caerán… pero a ti no llegará. La Biblia enseña que Dios no hace acepción de personas; es decir, no es parcial hacia ninguna raza ni clase social; es misericordioso para con todos los que claman a él. Pero, sí, es parcial con los que se refugian y confían en él, los protege de manera especial, también los justos verán la realidad del juicio sobre los impíos.

 

Esta sección hace claro que la protección de Dios es más que una promesa general; es cuidado personal a cada uno de sus hijos.

 

Dios envía ángeles para cuidar a sus hijos. A veces se habla de muchos demonios, pero hemos de recordar que el más poderoso tiene más siervos y les da su poder. La guardia de un ejército o de la policía puede fallar o ser engañada, pero ¿quién puede engañar a los ángeles que Dios envía para guardarnos? Nótese que esta protección es contra peligros grandes o pequeños.

 

La protección de Dios hace posible pasar por peligros con coraje. “Sobre fuerza y fraude, marcharás en victoria” (Spurgeon).

 

Ahora, Dios mismo habla, recalcando su promesa de protección personal. De nuevo enfatiza la relación personal: en mí ha puesto su amor y ha conocido mi nombre. El que ama a Dios tiene esta promesa que incluye la liberación, un lugar de seguridad (en alto), respuesta a sus oraciones, comunión con Dios, su presencia en tiempos de angustia, la gloria de Dios, larga vida y entendimiento de su salvación. Realmente se cumple lo que dice: Nada me faltará.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *