CONSUELO DE DIOS

CONSUELO DE DIOS

Un gran líder del movimiento evangélico en Corea, sufrió un incidente de mucha tristeza. Su hija de apenas 12 años de edad había fallecido debido a un accidente. El día siguiente a en funeral estaba caminando en meditación, cuando de repente, vino sobre él una gran tristeza, que había reprimido hasta entonces, y por un momento, no supo que hacer.

Viendo la casa vacía, que una vez estuvo llena de las risas de su hija, sintió desgarrarse su corazón, al pensar que desde ese momento tendría que vivir en este mundo sin ella. Él clamó a Dios diciendo:

“Dios, ¡ayúdame! ¡Ayúdame!

En el momento en que clamó con gran dolor ante Dios, Él puso consuelo en su corazón, en ese momento el Espíritu Santo, que mora en ti y en mí, me revivió con un gran poder. Fue para mí un consuelo tal, que llenó todo mi espíritu, fue una experiencia desconocida para mí hasta entonces. Fue un momento asombroso del mayor gozo en mi vida. Había conocido el gozo inexplicable que sólo Él nos puede dar”…conto muy gozoso.

El consuelo de alguien, con poder puede ser la llave de la solución de los problemas. Por lo tanto, no hay mayor bendición que el recibir el consuelo de Dios, quien resuelve la base de todos nuestros problemas y tristezas. Recibir el consuelo de Dios es un privilegio concedido solamente al pueblo de Dios.

Me imagino que ese mismo dolor sintió Dios, cuando entregó a su hijo a una muerte de cruz y un sufrimiento extremo, para que nosotros pudiéramos tener vida y vida en abundancia.

Amigo(a), lo único que puede llenar los vacíos de nuestro corazón solamente tiene un nombre y se llama JESUS, cuando tú lo invites a tu vida y le des la oportunidad de que haga la persona que Él quiere que tu seas, entonces nuestra vida será cambiada y la tristeza se convertirá en gozo, las circunstancias difíciles ya tu las veras de manera diferente.

Al respecto me recuerda esa palabra que está escrita en el libro de Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su hijo unigénito para que todo aquel que en el crea no se pierda más tenga vida eterna”.

Quiero decirte que si en tu vida has sentido una profunda tristeza por un familiar fallecido, esto es un sentimiento que no se puede comparar con ningún dolor y solamente lo que sientes puede cambiar cuando decidimos clamarle a Dios y permitir que el Espíritu Santo llene nuestra vida de gozo. Solamente Él lo puede hacer no hay otra solución.

“No se preocupen ni sufran. Si confían en Dios, confíen también en mí. Allá donde vive mi Padre hay muchas moradas y voy a prepararlas para cuando vayan. Cuando todo esté listo, volveré y me los llevaré a ustedes, para que estén siempre donde yo esté” (Juan 14:1-3)

Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a Él mis manos de noche, sin descanso, mi alma rehusaba consuelo Salmo 77: 2

Alzaba a Él mis manos de noche, sin descanso. Es conmovedora la angustia del salmista; son tiempos difíciles, horas de fatiga emocional y sin embargo mantiene la esperanza en la fidelidad de Dios; el recuerdo de las grandes hazañas con que acudió a salvar a su pueblo en el pasado, trae esperanza y certeza para continuar el ruego, sin descanso.

Mi alma rehusaba consuelo. Cuando estamos en medio de la angustia, especialmente cuando parece que Dios se ha apartado de nosotros, qué importante es permanecer en oración. El salmista mantiene la esperanza en alto, sabiendo que Dios vendrá con su santo socorro. No es posible otro consuelo, no es posible conformarse con menos.

La promesa de Jesús (Evangelio según San Mateo) “Pedid y se os dará… llamad y se os abrirá” está vigente. En esto nadie puede tener mérito alguno, porque es Dios y sólo Dios quien responde, es su gracia infinita y su santo amor obrando a nuestro favor.

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