Cualidades de un hijo de Dios

Cualidades de un hijo de Dios

1 Tesalonicenses 5:23

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

1 Timoteo 1:5

Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,

1 Corintios 13:4-13

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;  no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.  Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

1 Corintios 8:7-12

Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.

Los Verdaderos Hijos De Dios

Entre los cristianos está muy difundida la creencia de que bautismo nos convierte automáticamente en hijos de Dios.

Algunos incluso creen que todos los seres humanos somos hijos de Dios.

Pero estudiando la Palabra de Dios escrita en la Biblia descubrimos que no es así.
En el Evangelio dé Juan, el discípulo que Jesús más amaba, encontramos lo siguiente:

«Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser Hijos de Dios»

(Juan 1:12)

Aquí Dios nos enseña que el llegar a ser hijo de Dios es un derecho que se adquiere.

Y para obtener ese derecho necesitamos, en primer lugar, recibir a Jesucristo, y luego creer en Él. Pero… ¿cómo lo recibimos?

«Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. »

(Apocalipsis 3:20)

Recibimos a Jesucristo cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón y lo dejamos entrar para tener intimidad con Él.

Se trata de una comunión espiritual, ya que Jesús no está presente físicamente entre nosotros, sino a través del Espíritu Santo.
«Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga Vida eterna.»
(Juan.3:16)

Y creer en Jesús – el segundo requisito – significa reconocer que Él es el Hijo Unigénito de Dios – el Verbo, la Palabra de Dios – que se encarnó, murió y resucitó por nosotros para:

  • librarnos de la esclavitud del pecado, de la muerte espiritual en esta vida, y de la muerte eterna
  • darnos vida en abundancia en esta Tierra, y vida eterna en el Cielo después de la muerte del cuerpo.
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