LA ACTITUD DE VENCEDORES

LA ACTITUD DE VENCEDORES

Romanos 12:2  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 

Ya no debemos ver la vida en términos de este mundo, el reino del pecado y de la muerte del cual hemos sido transferidos por el poder de Dios, sino en términos del nuevo reino al que pertenecemos, el reino regido por la justicia, la vida y el Espíritu. Aunque estamos viviendo en el mundo, ya no somos “del mundo” (Juan 17:15, 16). La esencia del éxito en la vida cristiana es la renovación de nuestra mente para que podamos comprobar cuál sea la voluntad de Dios, es decir, reconocer y poner en práctica la voluntad de Dios para cada situación que enfrentemos. Dios no nos ha dado a los creyentes en Cristo un complejo conjunto de reglas para guiarnos. Nos ha dado su Espíritu quien está trabajando para cambiar nuestros corazones y nuestras mentes desde adentro, para que nuestra obediencia a Dios sea natural y espontánea

 

Proverbios 23:7 Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo.

 

En un lenguaje gráfico, el escritor nos advierte que no debemos envidiar el estilo de vida de los que se han enriquecido mediante tacañería y miseria, ni ganar su favor adulándolos. Su amistad es falsa. Solo lo usarán para su propio beneficio.

 

¿Qué determina el que seamos perdedores o vencedores? Nuestra actitud. Dios nos creó con las condiciones para ser ganadores, no fracasados. Nos concibió con todas las condiciones para salir adelante, por encima de las circunstancias que enfrentemos cualesquiera que sean. Lamentablemente la condición de pecado del género humano le lleva a dejarse dominar por los pensamientos de derrota que siembra nuestro enemigo espiritual, si se lo permitimos. Es su forma de atacar nuestro presente y futuro, sembrando pensamientos orientados al fracaso.

 

LA ACTITUD ES DETERMINANTE PARA AVANZAR, ESTANCARSE O RETROCEDER EN EL PROCESO DE CRECIMIENTO PERSONAL Y ESPIRITUAL.

Alcanzamos un alto nivel de liderazgo cuando adoptamos la actitud correcta. Sobre nuestra relación con Dios, con nosotros, con las relaciones interpersonales y en la forma como enfrentamos las circunstancias (Proverbios 23:7)

El Señor Jesucristo enfatizó la importancia de que pongamos en orden nuestro mundo interior.

La verdadera transformación ocurre desde nuestro mundo interior hacia nuestro mundo exterior.

 

PRIMER PRINCIPIO La actitud que usamos al iniciar una relación, un proyecto o fijarnos un propósito, determina si lo concluiremos o lo dejaremos a medio terminar.

Ejemplo: Números 13:2633. Las dos actitudes que asumieron cada uno de los 12 espías enviados a reconocer la tierra prometida.

 

SEGUNDO PRINCIPIO La actitud determina so soy un vencedor o un fracasado. Todo depende de lo que guardamos en el corazón.

 

TERCER PRINCIPIO Nuestra actitud determina si convierto los problemas en gigantes o en oportunidades de bendición  Romanos 8:28  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

LA ACTITUD ES DETERMINANTE PARA DISFRUTAR LA VIDA O AMARGARNOS CADA INSTANTE DE LA EXISTENCIA.

 

CUARTO PRINCIPIO Nuestra actitud hacia los demás, determina el trato que recibiremos Lucas 6:31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

QUINTO PRINCIPIO Nuestra actitud frente a las circunstancias adversas y situaciones que nos rodean, puede convertirse en una actitud amiga o una actitud enemiga. Obra a nuestro favor o en contra (Marcos 9:23).

SEXTO PRINCIPIO Nuestra actitud determina si somos felices con lo tenemos o vivimos infelices con lo que no tenemos (Eclesiastés 2:11; 3:12, 13)

 

LAS ACTITUDES DE TODA PERSONA PUEDEN SER TRANSFORMADAS CON EL PODER DE JESUCRISTO (Romanos 12:2)

 

SÉPTIMO PRINCIPIO: Nuestras actitudes negativas cambiarán cuando decidamos cambiarlas. Nadie me obliga a hacerlo (Deuteronomio 30:19)

 

OCTAVO PRINCIPIO: Nuestras actitudes deben ser sometidas a un ajuste constante, desechando pensamientos negativos (Filipenses 4:8)

 

Siempre debemos tener presente que nuestras actitudes son contagiosas. Para bien o para mal.

 

Romanos 8:35-39  ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?  Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

Dios nos concedió el privilegio de tomar elecciones. Pueden ser acertadas, si se toman en Dios, o desacertadas. Todo depende de la opción por la que nos inclinemos. El apóstol Pablo enseñó a los creyentes del primer siglo y también a nosotros que es posible cambiar nuestra forma de pensar y por ende nuestras actitudes (Romanos 12:2). Para ello, el propio apóstol instruye sobre la importancia y necesidad de evitar pensamientos dañinos, que anidan en el corazón y desatan comportamientos errados, de fracaso.

 

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