LA LUZ DE CRISTO

LA LUZ DE CRISTO

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” 1Juan 1:5,10

 

La Luz es un recurso esencial perceptible que es parte de la vida del hombre desde el principio de la creación.

 

  1. Luz, Según el diccionario,significa: Agente físico que hace visible las cosas. Emana de ciertos cuerpos, y posibilita al ojo para discernir su forma, color, tamaño…

 

  1. Luz, Según la palabra de Dios: Es parte de la naturaleza de Dios.

 

Si nos regresáramos a unos cientos de años a la época de las velas, de seguro tendríamos muchas dificultades, y qué difícil es caminar a oscuras en la noche o en la calle; pero mucho más difícil, es caminar por el mundo sin la luz de Cristo.

 

Parece que la vela fue tomada relativamente tarde para la iluminación del hogar. La descripción escrita más antigua aparece en la romana del siglo I dC, y este nuevo invento es considerado una obra maestra. Hecho de sebo, un extracto vegetal sólido casi incoloro e insípido o grasa animal

 

Todo ser humano necesita encender la Luz de Cristo, para poder caminar en este mundo.

En este día, les voy a compartir 4 estrategias para encender la luz de Cristo en nuestra vida; Miremos cuales son:

 

1 Juan 1:5,6 La palabra Luz, usualmente hablamos de comunión y lo primero en que se piensa es en orar, en leer la palabra, en un devocional, quizás en una alabanza. Pero la palabra comunión viene del griego “Koinonía”, La palabra Koinonía es una palabra que viene del idioma Griego y significa Comunión se refiere principalmente al estilo de vida de la Iglesia Primitiva (neo-testamentaria: es decir la Iglesia Cristiana después que murió y resucitó Jesús y era dirigida por los Apóstoles) quienes vivían en Comunión Intima con Dios y sus Hermanos cantando y orando a Dios. Es por esto, que siendo Dios emanador de Luz propia, la oscuridad no puede tener o hacer parte de Él.

 

El único órgano vital existente en la tierra, capaz de percibir la presencia de Luz es el ojo, y para que cumpla su función debe estar sano, de lo contrario, sería inútil, (Mateo 6:22,23   La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;  pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?).

 

Por la condición y naturaleza pecaminosa del hombre, no nos es posible percibirla. Es por esto, que el mismo Dios en su palabra, nos dio la condición de ser “hijos de Luz” (Lucas 16:8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.); y siendo ya parte de Él, adquiriendo la “Koinonía con El”, podemos vivir en la Luz y así, ser parte de Él.

 

Hoy quiero decirle que para instalar la comunión con Dios en su vida, es indispensable que Ud. Se haga parte de Dios. No puede ser parte de Dios si hay oscuridad en cualquier área de su vida. Solo podrá participar de las cosas de Dios, si Ud. también es un instrumento de Luz y hace parte de su luz.

1 Juan 1:7 La palabra dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

 

El versículo nos expresa nuestra condición humana como vivientes en la luz, pero en la que somos inconstantes; mientras expresa la condición de Cristo, quién siempre ESTA en la luz, en el lugar correcto y perfecto.

Muchos en el día están en la oficina, en la tarde en la iglesia y en la noche regresan al lugar donde viven. De la misma forma, todo creyente una vez que conoce a Cristo, se traslada del domicilio de las tinieblas y pasa a vivir en y con la luz.

Pero desafortunadamente, a determinadas horas, (de ciertos programas), en determinados días (los viernes y sábados en la noche), en determinadas fechas (en vacaciones); o determinadas circunstancias (peleas, malos entendidos, discordia…) dejamos de ESTAR en la Luz, aunque sigamos VIVIENDO en Cristo.

 

Circunstancias como estas, nos apartan de la comunión del esposo, la esposa, la familia, el trabajo, e incluso de la iglesia, y nos refrenan de tener parte o hacer parte de esa Luz.

Si logramos superar nuestras diferencias, si velamos los unos por los otros, exhortándonos en amor, edificándonos, orando como un solo cuerpo; podremos tener comunión unos con otros en la verdad, y podremos no solo vivir en la luz sino estar permanentemente en la luz, para poder tener “Koinonía con Cristo.

 

1 Juan 1:7 “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

 

Esta afirmación viene de dos condicionantes vistas en el punto anterior: Estar en la Luz y en Comunión con otros.

Quiero decirle que la sangre de nuestro Señor Jesucristo, fue derramada para que ninguno se pierda (Mateo 18:14). Pero únicamente surtirá efecto sobre los que crean. (Juan 3:16).

Cuales quiera que sean las dos posiciones, nos habla en plural. Fue un solo sacrificio por la iglesia, por lo cual, es necesario que se encuentre entre ella misma en comunión para el regreso de Cristo.

El precio de la sangre de Cristo es demasiado alto, mucho más valioso que cualquier sentimiento de celos, contiendas, envidias, maledicencias (Gálatas 5:19-20). Ninguna tendencia a cualquiera de estas actitudes pecaminosas tiene mayor fuerza, que el poder que tiene la sangre de Cristo sobre nuestras vidas. No vale la pena perder nuestra parte en la Luz, por el placer que pueda provocar todos estos actos juntos, porque la Sangre de su Hijo Jesucristo fue dada para el perdón de nuestros pecados.

 

1Juan 8,10  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.  Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

 

Porque tenemos un Dios fiel y justo, el no murió en vano y nos hizo hijos de Luz para ser parte suya. Yo quiero encender esa luz en mi vida, yo quiero de esa luz suficiente, yo quiero de esa luz poderosa, la misma luz que sostuvo las plantas en el principio, Luz de fruto, confiesa todo pecado, consciente e inconsciente, a que Ud. Hoy ponga la comunión con Dios, la comunión con su familia, con quienes le rodean; Ud. Hoy se recubre del poder y el valor de la sangre de Cristo.

Hoy Ud. podrá decir como dice 1Juan 1:5 “Dios es Luz y en Él, no hay ninguna oscuridad” Y yo estoy en la luz.

 

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