NO TEMA, ESPERE EN DIOS

NO TEMA, ESPERE EN DIOS

Por Rev. Gustavo Martínez Garavito

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amó

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”. 2 Crónicas 20:1-4

Encontramos en estos versículos de la Palabra del Señor, a un hombre llamado Josafat, descendiente de David, rey de Judá, que durante su reinado enfrentó uno de los más fuertes ataques, una de las amenazas más duras que se hayan dirigido hacia este hombre, y así también a su responsabilidad como gobernante de Judá, contra su ejército y contra todo lo que hasta ahora había logrado.

La amenaza era una invasión de un ejército aliado y numeroso, conformado por moabitas, amonitas y edomitas. Estos tres eran enemigos antiguos de Israel, que no podían aceptar o admitir que Dios levantara a Israel y se haya complacido de ello, lo que hizo brotar la envidia en sus corazones. El deseo de los agresores era destruir el pueblo que era favorecido por Dios.

La Palabra de Dios nos habla que esta actitud fuerte, agresiva, en esta ocasión fue muy impactante para Josafat y para el pueblo de Judá. Josafat, que no había hecho nada para provocar a estos ejércitos, se llenó de temor al ver esa gran multitud que venía contra ellos. Eso nos demuestra que no siempre los problemas vienen porque hemos fallado o hemos pecado. Amados, aquí la Biblia nos enseña que Dios es omnipresente, que Él es real, que es poderoso y que podemos tener una mala noticia a pesar de que todo vaya bien. “Pasadas estas cosas…” (v. 1), o sea, después de algunos logros, de algunas bendiciones, de cierta estabilidad, entonces acontece “que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria… Entonces él tuvo temor…” (vv. 2-3).

Pero amados, aunque este hombre sintió temor en algún momento, lo que es natural, había algo más fuerte que el temor, y eso era una plena confianza en Dios. Por esta razón, la Palabra del Señor dice: “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá” (v. 3). Este hombre nos muestra que por más fuerte que sea la dificultad o la noticia, no nos podemos desubicar. Josafat está reconociendo sus limitaciones, su falta de fuerzas. Los conflictos son una oportunidad para descubrir qué hay dentro de nosotros, en quién confiamos, en quién hemos puesto nuestra confianza, a quién acudimos en los momentos difíciles, a quién le descubrimos nuestro corazón; en suma, una oportunidad importante para acudir al Señor. La mayoría de las veces, este hombre no solamente reconoció que Dios podía actuar, sino que acudió a Dios; a veces es necesario el conflicto porque nos lleva a buscar a Dios, a acudir a Él, y realizar lo que este hombre hizo: orar y ayunar, y poner el rostro en tierra.

“Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová” (2 Crónicas 20:4). ¿Hubiera venido toda esa cantidad de gente y de todas las ciudades de Judá en otro tiempo?, quizá no se hubieran reunido tan pronto y tan sensibles para humillarse ante Dios y pedir la ayuda y el socorro divino; pero ante una amenaza contra sus hijos, contra sus mujeres, contra sus bienes y contra sus vidas, entonces todo el mundo se sensibiliza y con toda libertad vienen para postrarse unidos a adorar, exaltar y a pedir que Dios intervenga.

Amado, Dios no tiene límites, hoy ese Dios está aquí, ese Dios puede sanarle, le puede salvar. Ya no se preocupe de las amenazas, no se preocupe por lo que el enemigo ha tramado contra su vida, aquí hay un Dios Todopoderoso. Él guardará tu salida y tu entrada, Él será un cerco y un escudo a tu alrededor. ¡Dios te dará la victoria!

 

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *