PARA QUE TENGAS PROSPERIDAD

PARA QUE TENGAS PROSPERIDAD

Rev. Luis M. Ortiz: Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos… para que tengas prosperidad?  Deuteronomio 10:12, 13.

Este es el deseo de todos, tener prosperidad, pero mayor que el nuestro es el deseo de Dios para que nosotros tengamos prosperidad. En estos versículos leídos Dios nos dice como tenerlo:

 

1° QUE TEMAS A JEHOVÁ TU DIOS

 

¿Qué es el temor a Dios?, el temor de Dios es reverencia y reconocimiento de la majestad, del poder y de la santidad de Dios.

 

El temor a Dios viene por medio del conocimiento de la Palabra de Dios (Deuteronomio 4:10). El temor de Dios libra a uno de pecar (Éxodo 20:20). Con el temor de Dios nos irá bien (Deuteronomio 5:29). El temor de Dios es la verdadera sabiduría (Job 28:28). El temor de Dios nos inspira a pagar los diezmos (Deuteronomio 14:22, 23). Dios honra y defiende a los que le temen  (Salmos 15:4; 34:7).

 

2° QUE ANDES EN TODOS SUS CAMINOS

 

Hay muchos caminos, “cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6). “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). Por lo mismo es mejor seguir el camino de Dios. “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” (Génesis 5:24). “Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

 

El apóstol Pablo nos dice en la epístola a los Efesios: que andemos en las buenas obras de Cristo (2:1-10; 3:17-19), que andemos como es digno de un cristiano (4:1-6), que no andemos como los inconversos (4:17-32), que andemos en el amor de Dios (5:2), que andemos como hijos de luz (5:8), que no andemos como necios sino como sabios (5:15).

 

3° QUE LO AMES

 

El primer y grande mandamiento dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). “El que no me ama, no guarda mis palabras” (Juan 14:24).

 

El apóstol Pablo dice que el amor a Dios “es sufrido, es benigno… no tiene envidia… no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… nunca deja de ser” (1 Corintios 13:4-8).

 

4° QUE SIRVAS A JEHOVÁ TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN Y CON TODO TU ALMA

 

A Dios no se le puede servir con un corazón dividido. Josué retó al pueblo de Israel diciendo: “Escogeos hoy a quién sirváis… yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Jesús dijo: “Ninguno puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

 

5° QUE GUARDES LOS MANDAMIENTOS Y ESTATUTOS DE JEHOVÁ

 

Dice el apóstol Juan: “En esto sabemos nosotros que le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no esta en él” (1 Juan 2:3, 4). El Señor dice: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré” (Apocalipsis 3:10).

 

Es decir, si nosotros tenemos a Dios y andamos en sus caminos, si le amamos más que a todos y a todo, si le servimos diligentemente, y guardamos su Palabra, entonces Él nos hará prosperar en todo y en todas las cosas, todo lo que hagamos prosperará (Salmos 1:3).

 

Como para garantizarlo que Él nos hará prosperar, en seguida Dios dijo: “De Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella” (Deuteronomio 10:14). El rey David exclamó: “Porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti” (1 Crónicas 29:11, 12). Positivamente, la condición base para la verdadera prosperidad es el temor y la obediencia a Dios.

 

En 1 Reyes 2:3, leemos: “Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios… para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas”.

 

Y el salmo más conocido en todo el mundo comienza diciendo: “Jehová es mi pastor; nada me faltará” (Salmos 23:1). Cuando nada falta, hay prosperidad. Si nosotros obedecemos a Dios Él se encargara de que nada nos falte. Con razón San Pablo dijo: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

 

Por esto,

• Cuando la serpiente habló mentira y engaño, Dios defendió y habló verdad y prometió bendición.

• Cuando en la raza humana apareció la miseria del pecado, Dios les ofreció la gloria de la redención.

• Cuando la raza se corrompió, Dios prometió la regeneración.

• Por cada Caín que el diablo seduzca, Dios tendrá muchos Abel y muchos Set.

• Para cada diluvio, Dios tendrá un arca.

• En cada tempestad, Dios dibujará su arco iris.

• Por cada rebelde Nimrod, habrá un obediente Abraham.

• Para cada cautiverio, Dios tiene liberación.

• Para cada Mar Rojo, Dios levanta un Moisés.

• Para cada Jordán, Dios siempre tiene un Josué.

• Para cada Jericó, hay una marcha de victoria.

• Si surgen los madianitas, ya Dios tiene a un Gedeón.

• A los belicosos filisteos, Dios les envía un Sansón.

• A cada obstinado Acab, Dios le enfrenta un Elías.

• Para cada soberbio Amán, Dios prepara un Mardoqueo.

• A cada horno de fuego, Dios envía su ángel.

• En cada foso de leones, hay una mano que cierra sus bocas.

• Para cada espina, hay una flor.

• Para cada terrón duro, hay una gota de lluvia.

• Para cada enfermedad, Dios tiene sanidad.

• Para cada cruz, hay una corona.

• Por cada demonio, hay muchos ángeles.

• Por cada obrero santo que si hubiese del vientre, hay muchos obreros sinceros que se sacrifican por la Obra de Dios.

 

“A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14). El triunfo en Cristo Jesús significa completo dominio sobre toda circunstancia y sobre todo los poderes satánicos. ¡Completa prosperidad!

 

El apóstol Juan, ya anciano, escribió: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan v.2). Una vez más la Biblia establece que la prosperidad en todas las cosas, que concierne a esta vida, depende de la prosperidad espiritual.

FUENTE: http://impactoevangelistico.net

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