¿Cómo vencer ante las presiones?

¿Cómo vencer ante las presiones?

Lectura: 1Corintios 1:8,10

El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

 

VICTORIA ANTE LAS PRESIONES

No sólo el pecado y la necesidad crean presión, sino también las circunstancias. Dios permite que los creyentes pasemos por la presión de las circunstancias para que vivamos delante de él. Frecuentemente, surgen situaciones adversas en la vida de los hijos de Dios. Algunos son perturbados por los familiares, otros, por los amigos. Algunos pueden sufrir pérdidas en los negocios; otros pueden ser perseguidos por sus colegas. Unos pueden ser hostigados o mal interpretados por las personas; otros pueden tener dificultades financieras. ¿Por qué les sobrevienen estas cosas? Muchos creyentes normalmente no reconocen cuán preciosa es la vida restaurada que han recibido. Aunque sean nacidos de nuevo, aún ignoran el hecho de que su vida regenerada no tiene precio. Pero una vez que están bajo presión ellos comienzan a apreciar su vida regenerada, porque esa nueva vida que Dios les dio los capacita para vencer en todas las situaciones. Todas esas presiones exteriores pueden probar la realidad de la vida regenerada y de su poder. El Señor nos pone a propósito en situaciones adversas a fin de recordarnos que sin su vida no podemos soportar. El poder de su vida es manifestado a través de la presión exterior.

Si, por ejemplo, su corazón está siendo traspasado por algo que lo lleva a llorar en secreto, y usted reconoce que está totalmente desamparado y sin ningún alivio, usted ganará la victoria completa si en aquel momento, se lanza a los brazos de Dios. Usted quedará maravillado con la grandeza del poder que le da la victoria. Esa presión exterior lo lleva a confiar en Dios espontáneamente, capacitándolo, a su vez, para manifestar la realidad y el poder de la vida del Señor. Naturalmente, los que no creen en el Señor y no poseen la vida restaurada serán aplastados bajo la fuerte presión de tales circunstancias agonizantes. Un cristiano, sin embargo, es regenerado, y tiene una vida dentro de sí que es más fuerte que cualquier presión exterior. Cuando es oprimido, entonces él vence, puesto que la presión de las circunstancias simplemente comprueba la vida regenerada dentro de él.

La Biblia no nos habla sólo del hecho de la resurrección, sino también nos revela del principio de la resurrección. El Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos. Eso es un hecho. Pero muchas enseñanzas concernientes a la resurrección, tales como conocer su poder, pertenecen al principio de la resurrección. De modo que la resurrección no es sólo un hecho; ella es también un principio que debe ser probado en nuestra vida. El principio de la resurrección está basado en el hecho de la resurrección. Cierto Hombre que estaba vivo físicamente un día fue crucificado. Naturalmente, él murió y fue sepultado. Pero resucitó de entre los muertos. La esclavitud de la muerte no tenía poder sobre él, porque había en él un poder mayor que el de la muerte. Y, aunque ese poder pasó por la muerte, estaba vivo, pues no podía ser tocado por la muerte.

Supongamos que un hermano sea naturalmente paciente, gentil y amoroso. Esas no son sino partes de su bondad natural que no podrían ser resucitadas. Pero Dios permite que sus amigos, parientes y colegas lo presionen, afligiéndolo e hiriéndolo a tal punto que él no puede soportar más, llegando a perder la calma. En aquel momento, él reconoce que todo lo que viene de lo natural no puede pasar por la muerte (que es la mayor prueba) y permanecer vivo. Y si, en aquel momento, él levanta la cabeza y ora: “Oh Dios, mi paciencia llegó a su fin; permite que tu paciencia se manifieste en mí”, entonces, para su gran sorpresa, él se descubrirá actuando con paciencia bajo todos los tipos de provocación. Ahora, eso es que este hermano está en su plenitud de cambio, porque primero confió en el Señor, segundo creyó que el Señor lo ayudaría y tercero que vio la mano de dios sobre su vida.

Cualquier cosa que sea natural no puede ser resucitada después de pasar por la muerte. Pero todo lo que pertenece a Dios vivirá después de pasar por la muerte. Muchos no saben lo que pertenece al “yo” y lo que pertenece a Dios, lo que pertenece a lo natural y lo que pertenece a Cristo, lo que es viejo y lo que es nuevo, lo que es natural y lo que es sobrenatural. En consecuencia, Dios permite que la muerte venga sobre ellos a fin de conocer lo que puede pasar por la muerte y lo que no puede. Y así, ellos conocerán la resurrección.

¿Por qué Dios permite que la presión venga sobre usted? Por ninguna otra razón sino la de revelarle que cualquier cosa que usted considere capaz de realizar, de soportar y de resistirla debe ser reducida a la nada. Usted es presionado de tal forma que sólo puede decir: “Oh, Dios, no puedo más. Mi fuerza se agotó. Por favor, manifiesta tu poder”. Dios va a permitir que usted sea presionado hasta que obtenga el poder de él. En aquel punto, la presión se convierte no sólo en su poder de oración, sino que ella extrae, también, el poder operador de Dios.

El ambiente donde cada uno de nosotros está, es preparado por Dios. Por favor, recuerde que usted está donde está por Su disposición, sea en el hogar, en la escuela o en el trabajo. Sean cuales fueren las circunstancias en que usted se encuentre, sean suaves o ásperas, Dios quiere que usted manifieste la vida de resurrección de Cristo. El crecimiento de un cristiano depende de la manera como él pelea espiritualmente con el ambiente donde está. Todas las cosas que nos presionan mucho tienen como propósito entrenarnos para que conozcamos el poder de la resurrección.

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